Un recuerdo de buenos momentos inundó mi mente. Su forma de hablar, sus gestos y hasta su sonrisa, me son atrayentes y cercanos, pero lo extraño es que no recuerdo su nombre, es más, creo que nunca se lo pregunté.
Siempre compartíamos y conversábamos acerca de sus anécdotas y las mías, además ahora que lo pienso mejor, creo que no era necesario saber su nombre. Por el solo hecho de intercambias palabras ya la conocía, ya sabía quien era.
¿Pero por que en este instante se hizo tan importante el conocimiento de su nombre?, para ser sincero, me arrepentí de no habérselo preguntado, y me embargaba una culpa de estupidez inmadura.
Ha veces es necesario perder lo que se tiene para saber lo que vale.... Eso me ocurría con su nombre, pero me al mismo tiempo me era feliz no saberlo.
Si, me hacia mas feliz no saber su nombre que recordarlo, porque de alguna manera si lo recordara, la buscaría, con el miedo de encontrarla perteneciente a alguien no tan bueno para ella, creo que nadie la merecería tanto como yo, y puede sonar egoísta pero en fin, que mejor motivación para un hombre para conquistar a una mujer?, yo solo soy digno de su hermosura, de su gracia, y de su femineidad.
Era preciosa, amable e inteligente, además de que sus mejillas sonrojadas por la calor, mostraban los preciosos gestos de una sonrisa perdida cuando reía. Y que decir de su cuello, cuantas veces me perdería entre sus clavículas subiendo para hurgar detrás de sus oídos para encontrar el punto donde ella vibre por sus cosquillas.
Creo que mientras mas pienso en ella, mas me enamoro, de un recuerdo de medio día, en mi vida que nunca volverá. Pasó graciosa y ligera sin advertirme que nunca regresaría, y eso es: Un basto recuerdo de belleza única perdida en el tiempo y en esta geografía.
1 comentario:
Enamorarse de un recuerdo es hermoso, peor los sueños hay que perseguirlos y vivirlos, mi querido amigo.
Precioso sentimiento.
Un beso y mi afecto.
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